INFIERNO BLANCO, CRÍTICAS ESTRENOS CINE por Eduardo Casanova, crítico de cine de Cope Valencia
Un thriller irregular que comienza con buen pie para acabar dejando en el espectador unas sensaciones tan gélidas como apunta su título. Una historia de supervivencia que termina cayendo víctima de lo previsible y de lo excesivamente artificioso.
El relato, tras un preámbulo excesivo, se centra en la lucha por sobrevivir de un grupo de trabajadores de Alaska que, de regreso a casa, sufre un accidente aéreo en una zona inhóspita e incomunicada. Su peor azote será una manada de lobos que ronda esos parajes excesivamente numerosa y desmedidamente feroz.
La profundidad con que intenta dotar a cada uno de los protagonistas es uno de los contados méritos del guión que acaba apostando por un desarrollo muy trillado, repetitivo y visto hasta la saciedad en este género, además de intentar magnificar su impacto visual con un resultado fallido.
Al final acaba convirtiéndose en un cine de consumo rápido, más o menos entretenido y con un desenlace que pretende ser tan poético como inverosímil y forzado.
Con todo, hay que destacar sus méritos técnicos, especialmente su fotografía y la manera de recrear escenas de máxima tensión haciendo creíbles unos parajes muy duros.
Igualmente, resulta esencial la aportación de Liam Neeson que le da una entidad decisiva a su personaje, pese a que, sobre el papel, abusa demasiado del ‘flash-back’ y de la introspección. El resto es un elenco variopinto de auténticos caracteres secundarios que pivotan en torno a él.
Notas de prensa de la Comunidad Valenciana